Principios y Valores

Supremacía de la persona: Nuestra lucha es por la dignidad de las personas; el derecho es un instrumento al servicio de ese propósito. La persona debe gozar plenamente de todos los derechos que le puedan garantizar una existencia digna y sustentable a las actuales y futuras generaciones; nosotros luchamos para que estos sean reclamados, reconocidos y aplicados de manera integral.

Equidad y justicia: Buscamos, a través del derecho, la eliminación de la desigualdad de las relaciones sociales, económicas, jurídicas y políticas, para alcanzar la justicia, la democracia formal y material, la seguridad jurídica y el bien común. Defendemos los derechos humanos de todas las personas sin distinción alguna. Estamos en contra de la marginación étnica y la discriminación por identidad y orientación sexual.

Equidad de género: Contribuimos a potenciar la participación de las personas, de forma incluyente, para la construcción de relaciones equitativas y de respeto a la identidad y autonomía individual, lo que implica la necesidad de acabar con las desigualdades de trato y de oportunidades entre hombres y mujeres.

Universalidad del derecho: Consideramos que el derecho es un instrumento de todas y todos, por lo que debe ser accesible sin distinciones. Por ello, defendemos y trabajamos por la existencia y consolidación de un Estado Democrático, Constitucional y Social de Derecho, que garantice el goce de los derechos humanos. Trabajamos por la construcción de una sólida consciencia jurídica en todos los sectores de la población salvadoreña.

Solidaridad: Poseemos un alto nivel de sensibilidad hacia los sectores sociales vulnerados y más vulnerables. Nuestras acciones están orientadas a acompañar los procesos sociales de la población históricamente excluida.

Transparencia: Valoramos la integridad del ser humano y estamos dispuestos a actuar de acuerdo a nuestros ideales. Comunicamos abierta y directamente nuestras intenciones, ideas y sentimientos. Estamos abiertos a la auditoría social y a la rendición de cuentas de todas nuestras labores.

Autonomía: Promovemos el empoderamiento institucional, social y personal. Confiamos en nuestras propias capacidades y somos auto determinados en la toma de decisiones y en el pronunciamiento de nuestras opiniones. Poseemos soberanía, objetividad e independencia partidaria y religiosa.

Excelencia: Hacemos nuestro trabajo con calidad, somos efectivos, eficientes y disciplinados. Nos actualizamos permanentemente y nos fundamentamos en la rigurosidad académica para lograr altos niveles de impacto y aplicabilidad práctica de todas nuestras acciones.

Perseverancia: Somos persistentes y tenaces. Analizamos, proponemos y actuamos, sin declinación, ante las acciones y tendencias del sistema, adversas a los Derechos Humanos.

Liderazgo participativo: Estamos motivados e inspiramos nuestra mística en nuestros destinatarios. Somos protagonistas reaccionando oportunamente ante eventos o emergencias coyunturales para fortalecer la capacidad de Incidencia social y de empoderamiento.

Iniciativa y proactividad: Desarrollamos ideas innovadoras utilizando la imaginación. Cuestionamos las formas habituales y disfuncionales de proceder. Generamos coyunturas, proponemos nuevos temas y agendas que se concretan en acciones que promueven cambios constructivos en el entorno.

Horizontalidad: Presupone un modelo de gestión participativa de relaciones entre las personas, basadas en principios de democracia, igualdad y equidad; así como en el reconocimiento de las capacidades y potencialidades personales y grupales.